Enrique Rodríguez entrevistado en Diario Correo

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DIARIO CORREO, LIMA

Junto a sus nueve hermanos, Enrique pasó su infancia jugando con los animales de corral que su madre criaba en su casa de Playa Rímac, en el Callao. Quizá esos juegos fueron los que alimentaron su imaginación para crear las historias “Viene, viene y se va”, “La amistad del gallito” o “La promesa de un conejo”, que ahora ha recopilado en un libro titulado “Ojitos redondos y otros cuentos”. Él es editor en Grupo Epensa SAC, y esta publicación marca el inicio de su trayectoria como escritor.

¿Desde cuándo escribes?

Desde los 16 años. Muchas cosas que he escrito se perdieron. Los cuentos que acabo de publicar (en el libro “Ojitos redondos”) tienen años. Primero fueron narrados en forma oral a mis hijos. “El Vacaón”, por ejemplo, se creó cuando mi hija tenía 10 años, ella ahora tiene 22. Tengo dos hijas, una de 22 y otra 12 años, y un hijo de 16 de años.

¿Qué dificultades encontraste en tu camino para publicar tu primer libro?

Para mí fue una frustración porque yo pensaba que tú le dabas tu material a una editorial, lo revisaban y te decían no gracias o ya, lo vamos a publicar. No tuve esa suerte. Toqué varias editoriales pero no puede llegar a hablar con la persona encargada de leer el texto y publicarlo. Así que lo hice directamente.

¿Fue complicado publicarlo entonces?

Bien complicado. Es una aventura sacar un libro. Una aventura mayor es tratar que llegue a los niños, que es el público de esta publicación. El gobierno debería tener una casa editora para que todo el que quiera publicar lo haga; que se cobre, sí, pero que no sea tan caro como en el mercado.

¿Por qué tus cuentos son protagonizados por animales?

Yo he crecido rodeado de animalitos, pollitos, patitos y por ahí un perro. Mi mamá criaba animales domésticos. Muchas de estas historias son hechos que ocurrieron en mi vida personal. Por ejemplo, en el libro hay una historia de un pato maloso (“Viene, viene y se va”) que era la mascota preferida de un niño, ese niño es mi hermano. Esa es historia verdadera.

En el cuento el pato termina en la olla, ¿eso también es verdad?

Es cierto, mi hermano se quedó sin comer ese día. Es que era la crisis del primer gobierno de Alan García; entonces, para alimentarnos los que pagaban pato eran los animalitos, empezaban a cocinarlos.

Ahora, en esta era tecnológica, hacer un libro es arriesgado…

Es un acto heroico diría yo. Pero más heroico aún es hacer que los niños lo lean. Recomiendo a los padres que se involucren en la lectura con los niños. “Ojitos redondos” es un libro para público infantil, pero también lo pueden leer adultos. Son historias que buscan tener un mensaje para niños y para los padres.

¿Cómo nace la idea de publicar este libro?

Tengo otros cuentos, para otro público, que aún no han sido publicados, pero espero hacerlo pronto. Este es mi primer libro, fue a pedido de mi hija menor que durante años me preguntaba cuándo publicas. Ahora ya es una realidad y está dedicado a ella. El libro le pertenece a ella.

Los personajes de tus cuentos son de color marrón, ¿por qué?

(Risas) no me había dado cuenta. Tal vez como yo soy oscuro (risas)… en mi casa me dicen el negro. Un amigo también se dio cuenta de la presencia del color oscuro en mis cuentos. Tal vez lo hago porque es el color que está discriminado y lo que quiero es evitarlo. Desde niños hay que enseñarles eso.

¿Has participado en algún concurso literario?

No, pero me gustaría. Siempre he dicho que me falta tiempo para corregir o a veces los cuentos son demasiado cortos o no reúnen los requisitos, siempre me hago un mundo. Como dice la canción: “no es falta de cariño, sí quiero con el alma” (risas). Voy a darme tiempo para concursar, para publicar.