"El cinismo suele ser parte intrínseca de mi obra. Aunque en otros relatos va unido a cierto romanticismo, creando una mezcla muy rara, como de tragicomedia: uno no sabe si reír o llorar. Me gusta producir esa sensación en el lector o lectora. Y ya que tiene usted la sana costumbre de ser progresista y feminista (gracias, gracias), le incluyo un texto que he escrito esta mañana al respecto: "El tipo de mujer que al que yo me dirijo y que defiendo se aleja completamente del cliché barato y machista que ve a la mujer como un ser indefenso que se ofende ante la mera mención del sexo y que carece absolutamente de sentido del humor. Por desgracia, en la actualidad muchos colectivos supuestamente feministas cumplen ambos requisitos y se corresponden por entero a dicho cliché. Afortunadamente, no representan al 100 % de las mujeres, y la mayoría de éstas saben reírse de sí mismas. Ése es el tipo de mujer, independiente y progresista de verdad, que yo defiendo y ésas son las mujeres que me felicitan de continuo por mi libro, porque se han muerto de risa con unos relatos y con otros se han emocionado".
Hernán Migoya
Todas putas no es un libro sobre prostitutas, sino un libro sobre mujeres. Supongo que ahí está la clave que desató el escándalo en mi país. Es un libro en el que defiendo la individualidad de la mujer, su derecho a hacer con su cuerpo y su mente lo que desee, como ser humano y persona, sin que la sociedad tenga la potestad de pedirle una militancia o un comportamiento preconfigurado por el mero hecho de pertenecer a un sexo sobreprotegido o sobreexplotado.

