Asamblea Portátil / Muestrario iberoamericano de narrativa

Hijos de Cortázar, Ribeyro, Lispector, Levrero, Aira, Bolaño, Bellatin, Pauls, Loriga, Rey Rosa, Vila-Matas... Nacidos entre 1974 y 1987, los veinticinco narradores de este muestrario iberoamericano –modernos para algunos, posmodernos para otros– irrumpen en la literatura de nuestros países a través de una crisis ideológica que amplía sus decisiones estéticas. Atendiendo a las vanguardias históricas, al Boom y Post-Boom y los McOndos y Kronens, así como a la baja y alta cultura en todas las disciplinas (navengando entre la Mona Lisa y el iPod), los autores más recientes utilizan un sampling que los libera de la carga social impuesta a sus antecesores para crear un panorama más diverso, sin limitarse solamente al estereotipo del país bananero, el dictador corrupto o la miseria que se resuelve con magia. Iberoamérica se transforma en la casa de lo ecléctico, y los autores de hoy, cada uno desde sus fijaciones y dilemas, nos muestran más de una rostro en un mundo que algunos no han dudado en llamar el mundo del afterpop.
Selección y prólogo de Salvador Luis

Autores incluidos:

Samuel Solleiro (España, 1982) - Rodrigo Fuentes (Guatemala, 1984) - Solange Rodríguez Pappe (Ecuador, 1976) - Juan Sebastián Cárdenas (Colombia, 1978) - Mónica Belevan (Perú, 1982) - Juan Ramírez Biedermann (Paraguay, 1976) - Jorge Enrique Lage (Cuba, 1979) - Fernanda Trías (Uruguay, 1976) - Miguel Antonio Chávez (Ecuador, 1979) - Rodrigo Hasbún (Bolivia, 1981) - Federico Falco (Argentina, 1977) - Mayra Luna (México, 1974) - Diego Trelles Paz (Perú, 1977) - Lara Moreno (España, 1978) - Rodrigo Blanco Calderón (Venezuela, 1981) - Katya Adaui Sicheri (Perú, 1977) - Diego Zúñiga Henríquez (Chile, 1987) - Leonardo Cabrera (Uruguay, 1978) - Elvira Navarro (España, 1978) - Maximiliano Matayoshi (Argentina, 1979) - Gabriel Rimachi Sialer (Perú, 1974) - Mauricio Salvador (México, 1979) - Claudia Apablaza (Chile, 1978) - Samanta Schweblin (Argentina, 1978) - Michel Encinosa Fú (Cuba, 1974)

 


Una asamblea portátil. Por Alberto Chimal (México)

Acaba de salir, publicada por la editorial peruana Casatomada, la antología Asamblea portátil, seleccionada y prologada por Salvador Luis. De una vez, la recomendación: esta antología merece ser buscada. Ahora, la explicación: la antología me parece importante no sólo por el hecho de que es un proyecto de Salvador, quien dirige la revista electrónica Los noveles y tiene una obra propia muy interesante (de la que espero escribir algo en otro momento). Además, la antología, que está subtitulada “Muestrario de narradores iberoamericanos”, se niega a repetir el lugar común de describir como “perdida” a la generación de fines del siglo XX –esa que no tiene manifiestos que la unan, que no escribe como los del Boom, etcétera, etcétera– y a la vez se propone hallar y analizar el sentido de esa dispersión que tanto se ha discutido. Todo queda claro en el prólogo, que se pregunta si la obra de estos autores, y de muchos otros más o menos en sus mismas circunstancias, no representa, más que una decadencia, una transición: un cambio más profundo y complejo de lo que quiere admitirse en relación con la literatura previa de Iberoamérica –incluyendo nuevas figuras tutelares y nuevos conjuntos de influencias– y con las ideas convencionales de lo que implica escribir y ser en estas partes del mundo.

Todas las noticias sobre Asamblea portátil (incluyendo varias notas y entrevistas interesantes) pueden encontrarse en el blog de la antología.

Están invitados a asomarse a este muestrario de escritores y, sobre todo, de historias.


Panorama vivo. Por Diego Otero

El modelo fue la maleta de Duchamp, que era una especie de museo portátil para transportar réplicas a escala de las obras más significativas del artista. El proyecto de Salvador Luis (Lima, 1978) es algo más abstracto: se trata de ordenar un “momento” —es decir, de proponer una “muestra”— de la narrativa iberoamericana de cara al siglo XXI. Y de meterlo todo en la maleta. El resultado se llama “Asamblea portátil” (Casatomada, 2009), y es una selección de veinticinco escritores nacidos entre 1974 y 1987 “que —como afirma el antólogo— se caracterizan por su multiplicidad estética y por desarrollarse dentro de un marco de crisis ideológicas”.

Una de las gracias de “Asamblea portátil” es que no parte de ninguna intención bibliotecaria. El goce y la distracción, en palabras de Salvador Luis, fueron factores cardinales en la elaboración. Algunos de los relatos, como el estupendo “Gran tiburón blanco”, de Samuel Solleiro (España, 1982), parecen confirmar los términos del antólogo. Por lo pronto —como era previsible— el Boom ya no es uno de los referentes básicos. Ahora hay otros nombres: Roberto Bolaño, Enrique Vila-Matas, Rodrigo Rey Rosa, César Aira o Mario Bellatin.

Salvador Luis ofrece las directrices básicas: “Me interesaba, por un lado, seleccionar un conjunto variado, con más de una estética, trasatlántico, y de autores recientes. Todo eso se hizo contrastando este proyecto con antologías que aparecieron en los últimos dos años, porque no soy partidario de repetir muchos nombres o de hacer listas hegemónicas. Otro punto importante es que esta compilación es una muestra. No debemos mirar a estos autores como “los únicos autores iberoamericanos”. En “Asamblea portátil” hay un poco de todo, y eso es lo más significativo para mí. Me apena mucho cuando alguien mide la producción cultural iberoamericana solamente desde una perspectiva social o de reivindicación o resaltando ciertos textos porque tienen “memoria histórica”. Eso es triste, porque Iberoamérica, y más hoy, es un universo con una sobreabundancia de discursos y referentes”.

¿Hay alguna relación entre estos autores y el compromiso crítico o la conciencia política?
Nos han hecho creer, desde que el realismo entró en vigencia a mediados del siglo XIX, que las grandes historias son las que se quejan de un abuso o las que critican un sistema de gobierno. En Iberoamérica manoseamos mucho lo que se suele llamar “el compromiso”. Que alguien escriba sobre fantasmas u hormigas que levantan pesas no elimina una conciencia política ni un compromiso social. La literatura es arte, es fuego, como le gustaba decir a Vargas Llosa, y agua, y crema batida, para tal caso. El arte tiene un registro interminable que no debemos limitar. Cuando menciono que estos autores pertenecen a una época de crisis ideológicas me refiero a la variedad de discursos (lo vemos todos los días en esos partidos políticos que no duran más que un par de años). “Asamblea portátil” incluye cuentos que cuestionan nuestras sociedades, pero sería muy inocente decir que esos son los cuentos iberoamericanos, son solamente parte de los cuentos iberoamericanos.

¿Qué cosas en común ves entre los nuevos narradores de España y de Latinoamérica?
En principio, claro, los lazos históricos, pero en mi opinión los puntos comunes se deben también a otros dos fenómenos. Uno es el Boom y el otro la era de la información. Sin el Boom España hubiese tardado más en tener autores latinoamericanos en sus estanterías, porque fuera de que el Modernismo influyó a Unamuno y Cía., la conversación literaria entre España y Latinoamérica fue muy pobre después de la Independencia. En segundo término, está la era de la información, porque no solo cambia la manera de editar y de comercializar literatura sino que permite crear redes que antes solamente cabían en un libro de Asimov. Con esto no estoy diciendo que nuestras librerías carguen la misma cantidad de libros de ambas partes del charco (sería bueno), pero sí que hay bastante diálogo. El común de la gente piensa que los latinoamericanos son los únicos que quieren internacionalizarse. Un español también quiere que lo lean en Latinoamérica, ¿en qué otro continente va a poder conseguir tantos lectores que sean tan similares sociocultural e idiomáticamente?

Hace poco el argentino Ricardo Piglia habló de la “balcanización” de la literatura latinoamericana, en el sentido de que las grandes casas editoriales españolas solo publican en sus países de origen a los escritores latinoamericanos.
Estoy de acuerdo. Yo criticaría de manera constructiva el papel de las grandes editoriales españolas, que en ese sentido necesitan actualizarse o volver a lo que hacían en la época de Donoso o Fuentes. Está siempre el discurso de que no es rentable, pero eso es en realidad un truco de cámara. Toda empresa se basa en el principio de que inversión y riesgo van de la mano. De allí que las editoriales independientes sean tan importantes en Latinoamérica, porque publicar en “las grandes” en nuestros países no trae ningún beneficio más que el de aparecer en medios locales. Decir que no se publica a un autor latinoamericano porque no se le conoce en España es solo un discurso esencialista. Cuando llevan a un autor español a Latinoamérica es porque le hicieron una campaña de difusión previa, y esa campaña se podría hacer en ambas partes, como se hacía en la época del Boom, ahora solo sería cuestión de escribir un e-mail.

Algunas características
“La afinidad por la metaficción y por la intertextualidad —conjetura Salvador Luis en el prólogo del libro— derivada de Enrique Vila-Matas es una característica importante, como lo son el minimalismo, la fragmentación formuláica y la adjetivación reprimida de Mario Bellatin, la “desfachatez” y “suciedad” de Ray Loriga, así como la rabia, unida al gusto por la marginalidad, de la literatura de Roberto Bolaño, quien para algunos se ha convertido en una suerte de analogía de Jim Morrison, mitificado tanto por su obra como por su personalidad y muerte prematura”.

Texto aparecido en el suplemento El Dominical del diario El Comercio


Entrevista a Salvador Luis en Diario Correo

DIARIO CORREO

LIMA | Salvador Luis, conocido entre otras cosas por dirigir la siempre visitada revista virtual Los Noveles, nos entrega Asamblea portátil (Editorial Casatomada), un muestrario de narradores iberoamericanos nacidos entre 1974 y 1987.

La selección se complementa con un diligente prólogo del compilador.

Correo: ¿Cómo se origina este interesante proyecto de Asamblea portátil? Asamblea portátil es un libro que empezó a gestarse en 2008 y en el que han participado casi 40 autores.
Hubo un proceso de preselección del cual finalmente quedaron los 25 que se encuentran en el libro. Mi intención principal ha sido la de concentrar distintas propuestas en un mismo libro; es decir, tratar de hacer una muestra de lo que se podría considerar la diversidad de la narrativa iberoamericana.
Lo iberoamericano y no sólo lo latinoamericano, por cierto, era algo que me interesaba subrayar como antólogo. Este libro incluye autores españoles, pues me parece que en estos tiempos no podemos separar la narrativa de la Península de la latinoamericana. Una muestra conjunta me parece más honesta. En España se lee a muchos latinoamericanos y lo opuesto sucede en nuestros países. Esa conexión sin duda permite que se pueda hacer una selección como la que hemos propuesto, con textos de ambos lados del Atlántico.

C: Asamblea portátil aparece en un momento interesante...
Asamblea portátil es un libro que aparece en un momento muy interesante para las selecciones y antologías en general.
Desde 2007 ha habido una explosión antológica en la región. Libros como Mutantes en España, El futuro no es nuestro en Latinoamérica, Álbum (una muestra que no mucha gente conoce, incentivada por Literaturas.com hace un par de años y que, por cierto, es también trasatlántica) y hay otra muy reciente, de Julio Ortega, El nuevo cuento latinoamericano.
El hecho de que se lleven a cabo este tipo de aventuras, creo yo, no es una coincidencia, sino que responden a un fenómeno que se produce cada cierta cantidad de años. En realidad no me gusta llamarle recambio, porque no se trata de desplazar a nadie, prefiero entenderlo como una continuación.
Las literaturas no se estancan, más bien circulan, y creo que estamos en un momento de apariciones dentro de ese circuito.

C: ¿Cuál sería la principal característica de este muestrario? ¿La diversidad de propuestas estéticas? Digamos que esa es la base de todo. Antes que reflejar una sola tendencia, el libro está abierto a una diversidad de ellas. No creo que exista un estilo común en los autores de esta selección, en realidad la nuestra es una época en la que hay muchos discursos residiendo en el mismo espacio, y no sólo en la literatura, desde luego. Eso sucede con Asamblea portátil, que es un libro en el que se rescatan o reinventan subgéneros, donde hay espacio para lo social y lo fantástico, y también para lo absurdo.
Nada de esto es nuevo, sin duda, pero sí hay mucha heterogeneidad en el conjunto que hemos reunido.

C: ¿Cuál es la posición de estos autores respecto al Boom, a McOndo y al Crack?

Supongo que cada uno de los seleccionados tiene una opinión personal acerca del Boom, McOndo y Crack, y también de Kronen o de Nocilla, que finalmente son nada más que nombres que simplifican fenómenos o tendencias más complejas. Yo no puedo hablar por cada uno de ellos, puedo hablar de lo que percibo, con mis limitaciones, claro. En principio creo que todos, en mayor o menor medida, han aprendido y dialogado de alguna forma con esos grupos.

No hay escritor que no aprenda de otro escritor, porque aun el rechazo es una forma de aprendizaje: aprender de lo que no te gusta. No todo es antagonismo, por cierto. Puede ser una forma ingenua de verlo, según quien opine, pero pienso que un autor no tiene necesidad de perder su tiempo en cosas tan poco productivas.

C: En el prólogo hablas de tres influencias: Roth, Carver y Auster...

Y también toco otras. Hay un conglomerado de préstamos, en realidad. Los tres autores que mencionas pertenecen al canon norteamericano, también nombro a King y Palaniuk, a Cheever. Y la escuela francesa de mediados de los años 60.
Ahora bien, tanto las influencias europeas, como iberoamericanas y asiáticas no se pueden medir de la misma manera en cada uno de los seleccionados, o al menos no deberían medirse de la misma manera. Cada quien tiene sus obsesiones y sus gustos. Algunos, es obvio, leen más a Bolaño que a Bellatin, y viceversa (incluso considero que esos dos autores son quizá los dos grandes paradigmas de la literatura iberoamericana contemporánea, o se escriben novelas nuevas a lo Bolaño o a lo Bellatin, o una mezcla de ambos).


Más info sobre este libro en el blog oficial:



Dejar un Comentario
* Nombre Completo :
* E-mail :
Website :
* Comentario :
   
    * Campos Requeridos

Enlaces Directos

Más Información

Búsqueda
Escribe las palabras claves

Palabra exactaFrase exacta
Boletines
Ingresa aqui tu e-mail y seleccione su lenguaje para recibir nuestros boletines
 
Ingreso
E-mail
Clave